Colabora
Formaciones que no se quedan en la teoría:
Experiencias participativas para comprender, practicar y llevar el cambio al día a día.
Una formación puede aportar conocimientos durante unas horas.
O puede conseguir que una persona vuelva a su equipo, a su trabajo o a su vida cotidiana mirando una situación de otra manera y sabiendo qué hacer con ella.
Ese es el tipo de formación que quiero crear.

Diseño experiencias formativas prácticas, participativas y humanas en las que los contenidos no se quedan en una presentación: se reflexionan, se cuestionan, se experimentan y se convierten en herramientas para el día a día.
No creo en impartir exactamente la misma formación a todo el mundo.
Cada equipo, organización y contexto tiene una realidad diferente. Por eso, antes de diseñar una propuesta necesito entender qué está pasando y qué queréis conseguir.
Mi forma de trabajar parte de tres pasos:
Escuchar
¿Qué ocurre en vuestro equipo o entorno? ¿Qué necesitáis? ¿Dónde queréis llegar?
Diseñar
A partir de esa realidad, construimos una propuesta adaptada a las personas, al contexto y a los objetivos.
Acompañar
Creo un espacio de aprendizaje en el que participar, reflexionar, practicar y convertir los contenidos en recursos que puedan seguir utilizándose después de la formación.
Las formaciones pueden abordar diferentes necesidades personales, profesionales y organizacionales:
Siempre desde una mirada transversal basada en la igualdad, el cuidado y un liderazgo ético.
Quiero que las personas que participan en una formación tengan un papel activo.
Por eso utilizo metodologías que favorecen la reflexión, la conversación, la participación y la aplicación práctica.
Porque escuchar puede ayudarnos a comprender.
Pero cuando participamos, cuestionamos, probamos y relacionamos lo aprendido con nuestra propia realidad, aumentan las posibilidades de que ese aprendizaje continúe después de terminar la sesión.
Puedo adaptar la formación a diferentes formatos y necesidades:
Presencial · Online · Híbrida
El contenido, la metodología y el ritmo se ajustan al contexto de cada organización.
Porque no se trata de encajar a las personas dentro de una formación previamente diseñada.
Se trata de diseñar la formación que esas personas necesitan.
Quizá vuestro equipo necesite comunicarse mejor.
Tal vez exista un conflicto que está afectando a las relaciones.
Puede que queráis desarrollar un liderazgo diferente, trabajar el bienestar emocional o avanzar hacia una cultura organizacional más igualitaria.
El punto de partida puede ser muy distinto.
La primera pregunta siempre es la misma:
¿Qué necesitáis que sea diferente después de esta formación?
A partir de ahí, empezamos a trabajar.
