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Campañas y experiencias de sensibilización que no se limitan a informar:
buscan conectar, despertar conciencia y convertir la igualdad en acción.
Podemos escuchar un mensaje, asentir y olvidarlo unas horas después.
O podemos vivir una experiencia que nos haga detenernos, cuestionarnos algo y empezar a mirar una realidad de otra manera.
Ese es el propósito de mis campañas y acciones de sensibilización.
Diseño propuestas que buscan ir más allá de transmitir información: crear experiencias capaces de conectar con las personas, despertar reflexión y favorecer cambios de actitud.
No todos los públicos reaccionan igual ante el mismo mensaje.
Una campaña dirigida a adolescentes no puede plantearse igual que una acción para una empresa, una asociación o la ciudadanía de un municipio.
Por eso cada proyecto comienza entendiendo tres cosas:
A quién queremos llegar.
Qué queremos hacer visible.
Qué queremos que ocurra después.
A partir de ahí diseño una propuesta adaptada al contexto, al público y a los objetivos de cada entidad.
La igualdad real no se construye únicamente con conceptos.
También necesita conversación, empatía, participación y capacidad para reconocer qué papel tenemos cada uno de nosotros en el cambio.
Por eso busco crear acciones en las que el público pueda dejar de ser únicamente receptor y convertirse en parte de la experiencia.
Reflexionar.
Cuestionar.
Sentir.
Compartir.
Y, sobre todo, llevarse algo que permanezca cuando la actividad haya terminado.
Diseño acciones y campañas relacionadas, entre otros ámbitos, con:
Cada temática puede abordarse de una manera diferente dependiendo de quién necesite recibir el mensaje.
Sensibilizar no significa necesariamente organizar una charla.
Según el objetivo y el público, una propuesta puede adoptar formatos muy diferentes:
La herramienta se elige después.
Primero decidimos qué queremos provocar.
Trabajo con:
Entidades distintas, públicos diferentes y una misma necesidad: encontrar una forma de comunicar que consiga que el mensaje no pase desapercibido.
Una buena campaña de sensibilización no debería terminar cuando se recoge la última silla, se cierra una presentación o desaparece un cartel.
Debería conseguir que alguien se lleve una pregunta.
Una conversación.
Una emoción.
O una nueva forma de interpretar algo que hasta entonces daba por sentado.
Por eso cada propuesta busca combinar rigor, creatividad, participación y emoción, poniendo siempre el objetivo de la entidad y las personas destinatarias en el centro.
¿Qué quieres hacer visible? ¿A quién quieres movilizar?
A partir de ahí podemos diseñar la experiencia.